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lunes, 18 de septiembre de 2017

Alguna noticia curiosa...Birmania, la ONU y el Nobel de la Paz...

Debo de ser un genio porque que la ONU era un desastre incapaz de tomar una resolución acertada y mucho menos hacerla cumplir y que el Premio Nobel de la Paz era un "engaña bobos" lo he dicho muchas veces y hace tiempo y sin ningún éxito...pero..el tiempo da y quita razones...y he aquí alguna prueba...


Por cierto las dos noticias son tomadas del El País...

sábado, 16 de septiembre de 2017

Ámbar, capítulo XII....CUANDO EL FRÍO INVIERNO SE PRESENTE...

                                     CAPÍTULO XII
                    Cuando el frío invierno se presente…
Hay inviernos e inviernos…los míos son como un libro de hojas en blanco del que se conoce el final cuando los primeros rayos de sol y la floración inminente anuncian la primavera…cuando el trinar de los pájaros me despierta cada mañana y la riechka ya solo se enciende de noche…Los días , uno a uno, son muy largos pero el tiempo vuela sin darnos cuenta…tempus fugit…
Cada hoja en blanco de mi libro invernal es como un poema a la Naturaleza y pasar de página significa abrir la ventana y sentir la emoción del frío y del blanco blanquísimo que hacen daño en los ojos hasta obligarme a medio cerrarlos como si no hubiera dormido, invitándome a la pereza de volver a la cama, aunque mi lado rebelde me empuja al sentido contrario, empezar a hacer cosas por banales que sean como si no quisiera que el día se fuera de vacío, como si la noche se volviera de repente y perdiera el tiempo, un tiempo que, a veces siento que se me escapa y me resisto a ello…y es que en esta época la luz se escapa de nosotros como el agua cuando un niño quiere cogerla con las manos y nunca acaba de llenar su cubo…
En Siberia los inviernos son mágicos hasta para alguien como yo que se siente ciudadano, de asfalto, porque fascinan sus colores, sus ruidos y sus silencios, sus leyendas, sus noches largas y sus días cortos…sus cielos llenos de estrellas rutilantes…sus noches de bayas en conserva al calor del fuego…la lectura…los cortos paseos…los cafés de puchero… ¿Por qué alguien se puede enamorar de una Naturaleza tan extrema? En mi caso por Olga, claro, porque era su tierra y su vida y porque a su lado vivir aquí cobraba sentido. Era el reposo del guerrero en todos los sentidos.
Aun así ya me estaba pasando por la cabeza trasladarnos a la ciudad sobre todo por motivos de seguridad que, cada día me preocupaban más aunque tenía montado un sistema de alarma rudimentario pero eficaz demasiado fallón porque a veces lo hacía sonar el viento o el frío.
Dentro de muy poco las nevadas me impedirían ir al centro porque cada día eran más copiosas y violentas y ni siquiera con la moto, que todavía no me había mandado Aleksander, podría desplazarme por lo que me disponía a pasar los largos días y los cortos meses cortando leña, escuchando la radio y leyendo libros manoseados de tanto repasarlos…al menos estaría tranquilo aunque antes quería volver a la cafetería del hotel un par de veces por ver si encontraba algo sobre kompromats y oligarcas en internet y comprar algún libro nuevo y quizás alguna revista. Mañana mismo lo haría pensé.
Y lo hice…
Nada nuevo en el hotel de las Artes. La pizpireta camarera aspirante a modelo y espía, no había mejorado su situación contractual ni en un rublo, seguía fingiendo que la cafetera funcionaba mal para hacer tiempo y yo hacía como que no me enteraba remedando aquel dicho muy popular en la URSS de “Nosotros hacemos como que trabajamos y ellos hacen como que nos pagan”. Eso sí, preguntó amablemente por mi prolongada ausencia y casi esboza una sonrisa que enseguida se disipó al comprobar que yo no iba a entrar en materia.
La decoración había cambiado de hortera a hortera plus, como las gasolinas, y los mochileros seguían abarrotando aquello y hablando como si estuvieran estreñidos sobre aquellos tiempos pasados que no conocían de nada porque ni siquiera habían nacido, cuando la URSS era la URSS y el samagón y el kvas las bebidas más populares…tomaban vodka como tontos e ignoraban que la bebida más consumida en Rusia siempre fue la cerveza. Ni me imagino lo que contarían al volver a su país…
Poco había sobre oligarcas de los que el pueblo llamaba “nuevos rusos” que, al cambio, aquí llamaríamos nuevos ricos, ostentosos, soberbios, clasistas, altaneros…como casi todos los que se habían enriquecido ilícitamente en todas partes. Reconocibles a primera vista…entre la lista de los más conocidos nacidos todos desde el consumo y a la sombra de aquella privatización salvaje impulsada por Chubáis, Vinogradov, Freeman, Jodorkovskii, Gusinskii, Abramovich, Berezovskii…me sorprendía encontrar a un tal Feeman…apellido de innegable ascendencia judía, y me sorprendía porque en Rusia a los de esta procedencia se les llama hebreos con malísima intención, ni son bien vistos ni creo que lo sean nunca aunque esto no es nada nuevo pues en todas partes despiertan tantos odios como simpatías sin que haya nadie averiguado el por qué.
Es cierto que todo lo que leí les era absolutamente desfavorable, algo que a ellos seguramente les importaba tres pepinos, por no decir otra cosa, pues, en lo poco que yo sabía, se sentían por encima del bien y del mal a pesar de que ese estado se suele encontrar más en personas de cierta edad que ya olvidan más que aprenden y cuyo status no va a cambiar a menos que acierten en las quinielas de futbol una de catorce aciertos…y a lo mejor ni aun así…
Me interesé por conocer los términos del Pacto de la Colina de los gorriones que mencionó Volkov pero nada encontré y en todo caso era mucho suponer que respetarían lo firmado fuera lo que fuese porque, al parecer se hablaba de miles de millones…de rublos…y mucho esperar era que semejante pacto saliera en los periódicos…
Nada nuevo que no coincidiera con lo que me contó superficialmente el hijo de Olga y nada que se pudiera corregir de un día para otro sin graves riesgos, como si Rusia hubiera decidido optar por el mal menor esperando que el tiempo lo suavizara todo, lo sumiera en el olvido como había sucedido en otros países en iguales situaciones.
Cuando veía a la puerta de los bancos a gorilas de gimnasio, vestidos completamente de negro, incluidas sus chupas de piel, cambiando dólares o marcos por rublos a los que entraban en el establecimiento, pensaba que este país tenía mal arreglo porque sus raíces estaban destrozadas hacía setenta años y de Occidente había aprendido lo peor que no sé yo por qué razón lo malo se transmite por osmosis a la velocidad del rayo y lo bueno bastante más lentamente y se destruye fácil. Esta era otra forma de hacerse rico rápidamente aunque, la verdad, más “honrada” que expoliar a un país, a un pueblo. En realidad hasta me caían bien, casi que voy a tener que cambiar de enemigos porque estos eran como de casa, de hecho yo también había aceptado sus servicios en ocasiones aunque el beneficio era escaso y se obtenía mucha más rentabilidad guardando las divisas porque las continuas devaluaciones convertían en papel mojado a los rublos.
De los kompromats…casi nada o mejor dicho nada…algo sobre el tal Skuratov negando a la mayor que el artículo que le inculpó fuera falso y muchas suposiciones aunque nada demostrable salvo el daño irreparable que se podía, y se puede, hacer con estos panfletos…aún no se había inventado la guerra mediática, pero si la desinformación aunque me temía que toda esta porquería no la habían inventado los rusos porque la humanidad era lo suficientemente vieja para estar ya todo inventado pero, sin embargo se seguían atribuyendo a Rusia todas las maldades, esto, la mafia, las purgas… hay países a los que se les ha perdonado todo, en función de su posición en el mundo, y a otros no solo nada sino que se les atribuye toda la maldad posible.
Me dio por recordar el caso de la Inquisición española, caso más falso que los billetes de chocolate porque esa Santa creación fue inventada en Francia, nunca en España, para combatir a los cátaros aunque sí es cierto que entre nosotros hubo un aventajado discípulo llamado Torquemada. Hay gente, léase España y Rusia por poner un ejemplo, que venden muy mal hasta lo que hacen bien…hay otros USA, UK…el mundo sajón en general, que convierten sus tropelías históricas en epopeyas memorables con la complicidad de los ignorantes, que son muchos más de lo que creemos…
En internet encontré una estúpida definición de kompromat atribuidos, claro, al espacio post soviético como si no hubiera sido inventada la difamación antes que la pana…así que pelillos a la mar, la gente todo lo que lee en los periódicos o escucha en la radio o la tele lo hace como si el Papa hablara ex cátedra y en la mayoría de las ocasiones ni merece la pena intentar desmentirlo…exactamente se decía en el maléfico instrumento de información, lo siguiente:

Kompromat (en ruso: компромат, corto para компрометирующий материал, literalmente «material comprometedor») es el término ruso para describir los materiales comprometedores sobre un político u otra figura pública. Tales materiales pueden ser usados para crear publicidad negativa, como chantaje, o para asegurar lealtad. El kompromat puede ser obtenido desde varios servicios de seguridad, o creados completamente, para luego ser hechos públicos mediante un periodista pagado para esos fines.[1][2] El uso extendido de kompromat ha sido una de las características de la política en Rusia[3] y otros Estados postsoviéticos.[4] [5
La pera limonera…por lo demás nada que hiciera verosímil la versión de Volkov sobre el porqué de nuestra labor investigadora, no al menos como motivo suficiente, y además sabiendo el poco interés de las autoridades rusas por remover un pasado cómodo que se podía volver todo lo contrario y, salvo por curiosidad y en ocasiones aburrimiento, tampoco yo tenía demasiada sensibilidad por el tema por lo que llegué a pensar en dejarlo aparcado si no para siempre si al menos hasta la primavera aunque , la verdad, ni yo me lo creía…
No encontré ningún libro interesante en la Dom Knigi, que como su nombre indicaba vendía de todo e incluso libros… pero de todas formas compré el Anuario de RIANovosti, dos Burdas en versión rusa para Olga y otras dos revistas de crucigramas más para mí. La compra se completaba con un libro de fotos de Madrid por si visitaba a Ruslán…
Volví a casa silbando Katiusha, ese segundo himno nacional, para espantar a los espíritus malignos y porque estaba contento como casi siempre, y esa canción me gustaba mucho, era, es, alegre e incluso una vez escuché una versión que cantaba en sus desfiles la Falange Española. Cosas mías.
No había oscurecido cuando llegué a casa y en la puerta Olga me esperaba abrigada raramente y con un mohín muy suyo me dijo que creía que no llegaría nunca, me tomó de la mano y me llevó a la parte trasera en donde una lona tapaba algo…se alza el telón y aparece !!! La moto con sidecar más bonita que había visto nunca color rojo pasión y con una loneta plegable para el pasajero¡¡¡ y ella mirándome con ojos penetrantes y como diciendo aquello de no te fías de mi hijo pero…aquí la tienes…
De un abrazo la senté en su asiento, me puse el casco que reposaba en el asiento del piloto y que bien podría haber pertenecido a alguna de las famosas pilotos que formaron el escuadrón aéreo de las Brujas de la Noche y arranqué hacia la ciudad y esta vez sí cantábamos los dos aquella fantástica de canción de “Garmon Maya”.
Cenamos en la ciudad, bailamos como era costumbre en los locales rusos al compás de un acordeón y unos pocos más instrumentos… del cantante mejor no decir nada que el silencio también es una opinión, volvimos a casa felices y…nos fuimos a dormir…
                           















                               

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Ámbar, capítulo XI: Kompromat

                                   CAPITULO XI
                                     Kompromat
Las fiestas de Navidad siempre se celebraron en Rusia aun en la época de la peor represión, en la intimidad del hogar, desprovistas las más de las ocasiones del sentido religioso e incluso como una forma de despedir la temporada en la que el tiempo atmosférico permitía desarrollar la vida cotidiana con cierta normalidad, de mil maneras, pero se celebraban.
Hoy han vuelto con más fuerza, con más sentido religioso, la gente se pone sus mejores galas para ir a la iglesia a celebrar el nacimiento de Jesús, llevan cirios encendidos, sus objetos más queridos para que sean bendecidos e incluso aprovechan para bautizar a los recién nacidos, o no tanto, y adultos que, como San Pablo camino de Damasco, adoptan una Fe tardía propiciada por aquello de que la gente cuando le falla la tierra mira al Cielo. Un General americano, cuyo nombre he olvidado, decía que en combate no había conocido a ningún ateo…debía de tener razón…
Nosotros hicimos aquello de donde fueres haz lo que vieres, nos pusimos nuestras ropas de domingo, por llamarlas de alguna forma, fuimos a la iglesia en la Nochebuena, rezamos como todos y, personalmente, vi una religiosidad que nunca conocí en la España católica, y la vi en el respeto, en la actitud, en la ceremonia en sí, en los maravillosos cánticos ortodoxos…verdaderamente emocionante.
¿Lo peor? Volver de noche a casa emperifollados y con raquetas de nieve…ridículos totales aunque nadie presta atención a estas cosas aquí, salvo los extranjeros…con Olga con la cara, como la mía, colorada como un tomate, y no precisamente negro de Crimea sino más bien de La Rioja…nos dio por reírnos, era una noche diferente, y de haber sido en otra temporada quizás hubiéramos ido a cenar al hotel para bailar después y quedarnos a dormir en él hasta la mañana siguiente.
La vida transcurría tranquila, olvidados los avatares del tren, las emociones encontradas de las averiguaciones que a nada me conducían y casi, casi, me estaba haciendo un vago a base de lectura y siestas a la española pero, ya se sabe, poco o nada se podía hacer.
El teléfono en silencio, una o dos veces por semana roto por las llamadas de Yulia y Oleg, su marido, que no podía trabajar y, por tanto, no cobraba. El tío era un santo del que nunca oí una queja pero no hacía falta ser un lince para saber cómo vivía…
Cuando aquel aparato decorativo sonaba ni me movía porque, evidentemente, no era para mí, solo que un día, por febrero, me equivoqué, bueno no del todo…
Obviamente no lo cogí yo sino Olga y sus grititos de alegría solo podían significar que era “su Sasha”, su hijo, Aleksander Volkov, que como nunca llamaba para nada supuse que alguna causa importante habría…
Después de decir, supongo, toda clase de zalamerías a su madre durante algunos minutos, preguntó por mí y con más curiosidad que ganas me puse y le dije tres o cuatro frases de rigor
- Que hay de nuevo Aleksander?
- Pues en realidad nada pero supongo que no te habrás parado y quizás tengas algo para mí.
- Pues no, respondí, se mucho pero nada nos vale. De muertos lo sé todo, de ámbar nada…y no creo que lo encontréis nunca. Quizás tú tengas previsto decirme algún día toda la verdad pero como nunca me la has dicho esta vez no será una excepción.
Se echó a reír, que desparpajo no le faltaba y con voz alegre me dijo:
- La verdad ni siquiera la sé yo pero para empezar ¿me puedes contar lo que sabes?
Le puse al corriente someramente omitiendo que el checheno no se fiaba de ellos y solo habló cuando estuvimos solos para contarme su tragedia personal y de otros, pero nada le dije, nada sabía, que tuviera que ver con lo que buscábamos, ni siquiera indicios. Si podría adivinarse en lo que escuché, para él averiguado por mi cuenta, que alguien, algunos, cometieron quizás el robo del siglo pero las piezas aun no encajaban ni por asomo.
- En realidad tampoco sabemos lo que buscamos, lo de la Cámara es solo un pretexto interesante del cual sale un hilo del que tirar pero detrás, como en todo, hay algo más.
¿Sabes, siguió, como se arruinó Rusia a la caída de la URSS? No solo por una razón pero hubo algo que fue lo que desencadenará la quiebra que se avecina y que se producirá en unos días anunciada, otra vez más, por Guerasimov el Gobernador del Banco Nacional.
El Gobierno se ha forrado y ha forrado a personas presuntamente dóciles a él por un procedimiento sencillo. Daba dinero a Bancos creados para la ocasión que, a su vez, daban préstamos a los llamados oligarcas quienes con ese dinero compraban a precio de saldo las empresas estatales. Así se crearon, más o menos, las grandes fortunas pero, en realidad, muchos de ellos ya eran millonarios antes solo que no podían mostrarlo…el enriquecimiento inexplicable era en la URSS un delito y aún hoy día puede considerarse como tal, o al menos así muchos lo creen, por lo que se debió montar un tinglado financiero para aflorarlo incluso al margen de los créditos que le he contado.
El dinero circulaba rápidamente con lo que podían poner en el mercado muchos millones de divisas que habían tenido escondidas y cuya procedencia no podían acreditar.
Estos llamados oligarcas, que el pueblo llama “nuevos rusos”, eran afectos al Kremlin que se beneficiaba mediante participaciones en las empresas privatizadas y ya en el mercado mundial de crudos y productos energético el dinero era lavado rápidamente aunque con ello se descapitalizara al Estado, pero eso no le importaba a nadie entre otros argumentos porque el Kremlim siempre supuso que cuando quisiera se haría nuevamente con las empresas y su control, algo que también sabían los otros beneficiarios de la situación lo que provocó la gran fuga de capitales y la huida al extranjero de gente como Gusinski, Berezovskii o la imputación y condena de otros como Jodorkovskii.
Algunos oligarcas se creyeron dueños de las empresas así compradas y acabaron o en el exilio o en la cárcel, muchas de las veces traicionados por sus propios compañeros y otras machacados por la Justicia al servicio del Gobierno…
¿Me estás escuchando? preguntó.
- Si, le contesté, aunque no sé a dónde vas a llegar.
- Bien, estos nuevos rusos ostentosos y maleducados y que están dañando gravemente la imagen de Rusia en el exterior, firmaron un tratado en la Colina de los Gorriones, antes Colinas de Lenin, al lado de la Universidad Estatal Lomonosov, en el que se comprometían a no atacarse y a repartirse, sin interferirse, el pastel, pero no obraban de buena fe…
Uno de los puntos del tratado fue que no se atacaran con kompromat…¿Sabes lo que es? En esta Rusia corrupta todo se compra y se vende y hay periodistas que, previo pago, elaboran dossiers falsos para comprometer a algún enemigo de quien les paga y en ello estamos…quizás hayas oído el caso del Fiscal General Skuratov caído en desgracia por un kompromat…
Un amigo mío está siendo atacado por este procedimiento y recurrió a mí para indagar en como hicieron su fortuna sus enemigos para contrarrestar lo difundido sobre él.
Suponemos que su fortuna, como las de todos los oligarcas que proceden del Komsomol, está basada en los robos de obras de arte, oro y joyas durante la guerra, algunas vendidas a coleccionistas americanos y alemanes, otras en medio mundo, cobradas en divisas guardadas incluso en bancos extranjeros, que los de aquí ni daban ni dan para mucho. Vendido convenientemente supondrían muchos millones.
¿El tren? Es una pista, por lo que sabes bastante fiable ¿el ámbar? Quizás sí, quizás no…Que salió de Kaliningrado y llegó hasta allí es seguro pero no lo que contenía o si fue descargado por el camino para, supuestamente, financiar los Soviet de determinadas ciudades y luego acabaron en los bolsillos de los que hoy llamamos padres de los oligarcas y que con un buen kompromat, basado en hechos reales, pasaríamos a llamar enemigos del pueblo. ¿Por qué si no se habrían tomado tantas molestias para llegar tan lejos y eliminar a todos los testigos? Testigos que figuran como desaparecidos, algo que a nadie extrañaría y menos siendo de las ex repúblicas soviéticas asiáticas en las cuales por sí mismo ya eran difíciles las comunicaciones…demasiado bien planeado para ser bueno…concluyó esperando una respuesta mía. Y si además lo encontramos, nos haremos muy ricos…
Se hizo un embarazoso silencio, no sabía si estaba sorprendido o cabreado como una mona de Gibraltar, si estrangularle si lo tuviera a mano, colgar el teléfono o reírme. Finalmente opté por preguntarle el motivo por el que me había metido en semejante jaleo procurando que Olga no notara en mi tono que la situación estaba tornando a mal…
- Meterme en esto es hasta peligroso y no sé lo que dirá tu madre pero a mí no me gusta nada así que me gustaría conocer una respuesta convincente, le dije. Por otra parte nunca nos haremos ricos porque lo que encontráramos sería propiedad del Estado.
- No hay ningún peligro, nadie te conoce ni sabe nada de ti. Ya te dije que confío en tu instinto, muy importante, y tu situación al lado del lago te hacía la persona idónea para investigar sin demasiadas explicaciones que, por otra parte, no sueles dar, eres hábil en el manejo de la información y eres de confianza ¿Qué más se puede pedir?
- Y ¿Qué sacas tú de esto? dije cabreado porque ahora me tuteaba.
- Alguien me deberá un gran favor y Rusia cambiará más rápido de lo que puedes imaginar. Si mi amigo sube, que subirá, yo subiré con él y no tendré que hacer trapisondadas, ya no me hará falta, para vivir muy bien.
- ¿Y yo? repliqué.
- Habrás ayudado al hijo de tu compañera y ganarás muchos puntos ante ella y además mi amigo paga bien y te pondré internet en casa, dijo riéndose.
Estaba visto que tenía respuesta para todo así que me limité a preguntarle por Vladimir y si habían hecho alguna gestión interesante.
- Pues Vladimir está en Bielorrusia y tendrá que volver enseguida antes de que la nieve no deje despegar a los aviones. Allí tiene amigos con los que trabajó hace años, y unidos por esa extraña camaradería de los años difíciles y le han dado un documento que aún no conozco y que cree importante. Seguramente hasta los mayores canallas dejan algún cabo suelto. Lo cierto es que ahora pararemos los tres, ya sabes, la nieve…aunque yo me dedicaré a investigar, hasta donde me dejen, en los archivos del FSB y procuraré teneros informados aunque estoy sorprendido por tu actitud…creí que te cabrearías y resulta que te parece casi normal lo que te he contado…
Por cierto, si tienes gastos dímelo, te los pagarán inmediatamente y con discreción
Le dije que no pero tuve una idea genial y  le pedí una moto con sidecar so pretexto de poderme mover por aquellos andurriales.
Se echó a reír a carcajadas y me comentó que la tendría porque conocía un almacén de material bélico en desuso en Moscú en el que seguramente se la regalarían.
 Por cierto nada le dije del famoso barquito de papel ni de cómo había resuelto su madre el enigma…no le hacía falta saberlo y mi ego no quedaría maltrecho…o no más de lo que ya estaba…tampoco importaba de cara al caso.
Nos despedimos con sus, seguramente falsas, promesas de mantenerme informado, de enviarme la moto como fuera y de decir a Vladimir que me llamara y, nada más colgar, Olga ya estaba a mi lado con mirada inquisidora.
La dije que eran cosas de su niño, que ya sabía que estaba siempre metido en trapicheos y que no se preocupara, que solo debería preocuparse cuando me viera preocupado a mí. Y no lo estaba porque aquella extraña historia ya me estaba intrigando y quería llegar al final pero nada más. Pena de internet que no tenía y, para el deshielo aún faltaba mucho, tres meses como mínimo y es que estar fuera de la vida ciudadana, y en medio de la nieve, aportaba poca cosa a la actividad incluso intelectual y cortar troncos para la chimenea y la riechka, me daba unos buenos abdominales, que a veces los michelines me desbordaban, pero poca cosa. Cosas de la edad o a lo mejor era cierto lo que me dijo Olga de que me estaba aburguesando…la verdad es que no me importaba mucho.
Le había dado tantas vueltas a las cosas que ni el largo y duro invierno me ayudaría a ponerlas en orden y, piensa que te piensa, elaboré una teoría que seguramente resultaría falsa y que derivaba de las medias verdades, o medias mentiras, que Aleksander me contaba en pequeñas dosis.
Por supuesto me fiaba y mucho de Vladimir pero no estaba seguro de que él supiera toda la verdad y aunque era muy intuitivo e inteligente, no acertaba por qué causa estaba metido en el lío aunque ya me dijo, camino de Irkutsk, que por salir de casa hacía cualquier cosa y después de la conversación, por llamarla de alguna manera, que mantuve  con su esposa no me extrañaba nada que huyera con cualquier excusa. Tampoco podía preguntarle porque ni sabía en donde estaba aunque si hacía caso al niño de Olga debería estar en Minsk. Solo cabía esperar que me llamara.
¿La teoría? Rebuscada pero en Rusia, como digo frecuentemente, todo es posible y lo contario también…
Habría que partir de dos premisas ciertas y la primera sería que un convoy de ferrocarril de las dimensiones descritas no podía pasar desapercibido ni a la artillería ni a la aviación por lo que es muy probable que como tal y con dudas sobre su contenido, habría sido destruido, y a las dudas habría que referirse como al ámbar de la cámara en su estado original, labrado maravillosamente y engarzado en metales preciosos. Habría que dar por hecho que el famoso tren llegado al lago no era el original aunque a él se hubiera transferido la carga del primero en el estado que fuera.
La segunda premisa debiera ser que las sucesivas purgas llevadas a cabo por los revolucionarios en todos los órdenes incluido el Ejército, habría que recordar al General Tujachevskii creador de la famosa guerra relámpago o Blitzkrieg entre otros y estimada entre veintidós mil oficiales como víctimas, había descabezado todos los grupos sociales capaces de dirigir o entender cualquier orden, quedando todo en manos de los soviet de cada casa y de cada cosa con un nivel cultural ínfimo por lo que no habrían sido capaces de reconocer el gran tesoro que tenían entre manos salvo el oro y la plata lo que hubiera dado lugar a la destrucción de la resina para recuperar y guardar solo lo que entendían que tenía valor.
Convenía recordar que no se evacuó la cámara de Tarskoye Sielo porque no había personal con la capacidad suficiente para desmontarla sin daño por lo que se optó solamente por cubrirlo con unas lonas lo que dio lugar a que cayera en manos fascistas y a la odisea posterior.
A partir de aquí si se suponía que se había salvado solamente lo que consideraron valioso de lo embarcado en el tren de Kronigsberg, de Kaliningrado, y alguien, con poder suficiente para hacerlo, decidió sacar de allí lo que pudo rescatarse después de ser trasladado a otros vagones, estaríamos casi en lo cierto.
Y además ese alguien tuvo la capacidad de hacer retroceder el nuevo convoy y recorrer con él casi toda Rusia haciendo trasvases del contenido de las cajas que supuestamente eran las originales…
Y aquí llegaba mi imaginación y mi teoría ¿Quién mandó aquello?¿Que contenían en realidad las cajas?¿En manos de quien y para qué cayeron?¿Fue inicialmente el objetivo financiar la guerra que aún se preveía larga y luego fue a los bolsillos de particulares como decía Volkov?¿Estamos ante el robo del siglo? Un rompecabezas envuelto en sangre que no cabía entero en mi mente por muchas vueltas que le diera…
Aquello, lo que fuera, era maquiavélico y llegué a pensar que hasta los soldados que escoltaron el que podríamos llamar el tren de la muerte, fueron escogidos a propósito entre los más jóvenes y los de repúblicas más alejadas y aisladas, como dijo Aleksander, para que no pudieran ser reclamados y engrosaran la inmensa lista de desaparecidos de aquella tragedia mundial.
En todo caso demasiadas preguntas y ninguna respuesta porque mi teoría era indemostrable y, me temía, que nunca se podría averiguar la verdad y el caso era que deseaba con fuerza saberla aunque fuera una decepción más de tantas como presentaba la Historia de este país que te enamoraba cada día para decepcionarte al siguiente y volver al tercero a comenzar un ciclo eterno de amor y odio, de Esperanza o incertidumbre, de sonrisas y lágrimas, de rosas y de espinas. Como se dice en la famosa canción popular ucraniana, eslava, Ojos Negros “…Kak liubliu ya vas, kak baius ya vas…”, “…Como te amo, como te temo…”…
Por otra parte no me acababa de creer el asunto de los kompromat aunque creía recordar muy vagamente lo del tal Yuri Skuratov, Fiscal General del Estado, que tuvo que dimitir por algún artículo de periódico  que le comprometía con asuntos de prostitución y blanqueo de dinero y si bien no le pasó factura penal ni nada por el estilo, si recordaba que había desaparecido de la escena política pasando a un oscuro retiro y, supongo, a penurias de todo tipo aunque luego se demostrara que el video bailando desnudo con dos señoritas en bolas era más falso que Judas, pero como era algo que me pillaba muy lejano pues no le di importancia hasta ahora y sólo como anécdota entre aquello que me comentaba Volkov, nada importante en un océano de miserias de la Rusia de la época Yeltsin. Supongo que los rusos no inventaron esto pero sí que seguramente lo habían perfeccionado con su retorcido refinamiento eslavo.




domingo, 10 de septiembre de 2017

Zajarova baila Kalinka¡¡¡sin palabras¡¡¡

Frente a la zafiedad con ustedes¡¡¡¡Zajarova!!!

https://www.youtube.com/watch?v=o3VaaInI35M

Oliver Stone, Rusia y el futuro ya no es lo que era...

Recuerdo con dolor los años 90 rusos como los peores de la era más moderna de la historia de aquel maravilloso país, años en lso que los gastronoms estaban vacíos, no había una mala cafetería en la que sentarse y a la puerta de los bancos pululaban unos señores rigurosamente vestidos de negro con pellizas del mismo color y tamaño armario ropero que se interesaban por la actividad a realizar por cuantos entraban en aquellos locales y les ofrecían un cambio por mejor por sus escasas divisas, en los hoteles no se podía dormir porque a todas las horas de la noche unas señoritas ofrecían sus servicios por cuatro duros mal contados...y otras cosas iguales o peores que las que cito...y todo ello gracias a la era Yeltsin, Chubais y sus voucher, Sathalin y su plan de los quinientos días y un libro mal asimilado de un húngaro, Janos Kornay, titulado "La Economía de la escasez" e incluso a las malas decisiones técnicas de Guerasimov, el Gobernador del Banco Central que tuvo la brillante idea de dar a la población tres días para cambiar sus rublos por otros depreciados el mil por cien.....años que acabaron como el Rosario de la Aurora en el 98 con la declaración en quiebra del Estado ruso.
Parece que dicho así las cosas fueron muy simples y previsibles pero, claro, no fué tan simple, porque entre otras grandes causas, quizás la mayor, más aun que la corrupción generalizada,, lo fué el que Rusia debió asumir toda la deuda externa de la URSS, si, si, de toda la URSS, incluida la de aquellos países que hoy la denostan y además sin recibir ni un euro de aquellos programas europeos, TACIS, y EUROPAIDE, que pomposamente se crearon para adaptar a aquellos países ex sovéticos a  la economía de mercado y a implantar la Democracia...
También recuerdo como en una región del Sur mis amigos se quitaban la comida de la boca para mi y se reían llenos de amistad porque su región era cinco veces más grande que España...
Las dos cosas vienen a cuento, la segunda cuestión por cuanto los rusos siempre creyeron que eran un Imperio, imperio que se desmoronó por completo con su ruina hundiéndoles en un vacío moral mas duro que el de su estómago, que yo les he visto llorar porque en la VDNJ ya no quedaba en el espectacular pabellón del Cosmos nada mas que una gran foto de formato circular del gran Gagarin sin que nadie nunca les diera la mínima explicación de a donde había ido a parar aquellos brillantes recuerdos espaciales y que suponían vendidos a coleccionistas extranjeros...
Hoy ya hay muchas cosas, las tiendas están llenas, la vida no es mas fácil que en otros lugares pero tampoco más difícil y los policias no te paran por la calle al saber que eres extranjero para cambiarte tus divisas...te puedes sentar en una terraza y admirar  tu alrededor, pero sobre todo, los rusos han vuelto a levantar su cabeza y son otra vez un pueblo orgulloso, imperial, unidos ante la adversidad y con un líder que para nosotros quisiéramos. Y son imperiales por sus dimensiones, riqueza, Historia y Cultura, argumentos sobre los que no incidiré porque lo he explicado aquí mil veces...
Sobre Rusia se han dicho muchas frases, con algunas estoy de acuerdo, con otras no..¿Algunas? pues ahí van, "Rusia es un país con un pasado impredecible"(Yuri Afanasiev), de acuerdo..."A Rusia no se la puede entender con nuestros parámetros" , la dicen los todologos..y estoy de acuerdo pero no por las mismas causas, sino porque nuestros parámetros son los que tenemos, si tuviéramos otros seríamos rusos..."Lo quisimos hacer bien y nos salió como siempre", se le atribuye a Viktor Chernomirdin y no estoy de acuerdo salvo en el momento en que Zhadonov, un famoso cómico, la dijo en televisión..hoy no porque hoy no es realidad...hoy Rusia vuelve a ser un imperio muy alejado de aquel segundo mundo en el que había caído...
Hoy salta a la palestra otra frase, en esta ocasión de Oliver Stone...es difícil estar de acuerdo con este desproporcionado personaje, histriónico y pro ruso declarado, tanto que en la época del Mckartysmo habría sido culpable de alta traición en su país...pero que considero completamente cierta por los mil y un argumentos que he narrado aquí en más de mil entradas..
"Putin ha dado a Rusia un futuro"(Oliver Stone) ¡¡totalmente cierto¡¡¡ y es que más allá del esperpento de Yeltsin hoy Putin ha llevado a Rusia al respeto internacional y al lugar que la corresponde en el mundo, les guste o no a sus , cada vez menos, detractores...y es que,como se dice ahora en otra frase que yo creo era de Alfonso Guerra, para Rusia afortunadamente" El futuro ya no es lo que era".
Y es que como dijo Putin "Rusia no está enter oriente y Occidente..sino que Oriente y Occidente están a la derecha y a la izquierda de Rusia".

viernes, 1 de septiembre de 2017

Y podemos compararla con esta otra hecha hace veinte años por un medio digital y entre los internautas...



Con el numero uno…¡¡¡Yuri Gagarin[12]!!!
2. Vladimir Visotsky[13].
3. Mariscal Zhukov[14].
4. Lev Tolstoi[15].
5. Stalin[16].
6. Alexander Solzhenytsin[17].
7. Lenin[18].
8. Andrei Sajarov[19].
9. Andrei Mironov[20].
10. Mijail Bulgakov[21].
11. Mijail Sholojov[22].
12. Mijail Gorbachov[23].


[12] Yuri Alekséyevich Gagarin fue el primer ser humano en viajar al espacio exterior a bordo de la nave
Vostok 1.
[13] Vladímir Semiónovich Vysotski fue un cantante, compositor, poeta y actor ruso de la Unión Soviética,
de ascendencia rusa. Su carrera artística tuvo una gran trascendencia y prolongada influencia
en la cultura rusa.
[14] Gueorgui Konstantínovich Zhúkov, político, militar y mariscal de la URSS.
[15] Liev Nikoláievich Tolstoi, también conocido como León Tolstoi fue un novelista ruso ampliamente
considerado como uno de los más grandes escritores de occidente y de la literatura mundial.
[16] Iósif Vissariónovich Stalin pronunciación también conocido en español como José Stalin, fue Presidente
del Consejo de Ministros de la Unión Soviética desde 6 de mayo de 1941 hasta el 5 de marzo
de 1953.
[17] Aleksandr Isáyevich Solzhenitsyn fue un escritor e historiador ruso, Premio Nobel de Literatura en
1970.
[18] Vladímir Ilich Lenin comúnmente conocido como Lenin, fue un político ruso, teórico comunista,
líder de la facción bolchevique del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, principal dirigente de
la Revolución de Octubre y primer dirigente de la Unión Soviética (1917-1924).
[19] Andréi Dmítrievich Sájarov fue un eminente físico nuclear ruso, socialista y activista en favor de los
derechos humanos y las libertades. Fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1975.
[20] Andrei Mironov fue actor de teatro y cine soviético.
[21] Mijaíl Afanásievich Bulgákov fue un escritor y dramaturgo soviético de la primera mitad del siglo
XX.
[22] Mijaíl Aleksándrovich Shólojov fue un novelista soviético, además fue un político y miembro importante
del Partido Comunista.
[23] Mijaíl Sergéyevich Gorbachov fue Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética
de 1985 hasta 1989 y presidente ejecutivo de la Unión Soviética de 1989 a 1991.

martes, 22 de agosto de 2017

Ámbar, capitulo X :Las botellas no solo contienen vodka....

                                  CAPITULO X
             Las botellas no siempre contienen vodka              
Ruslán me extendió unos papeles antes de despedirnos, me dijo que eran los que había encontrado en la botella. Usted ya los conoce, me dijo, porque dejé fotografiarlos a aquellos que me preguntaron antes por todo esto. Pero he dedicado, comentó,  muchas horas a recomponerlos sin resultados, solo palabras sueltas. Antes de meterlos en la botella quien fuera que los escribiera los tuvo escondidos, quizás en un bolsillo. A ellos nos les di mi transcripción aunque tampoco les hubiera servido pero fue como un gesto de rebeldía, no tenía por qué ayudarles. Espero que usted los saque provecho, yo no he podido.
Nos despedimos con un sincero apretón de manos, no sabíamos, o si, si nos volveríamos a ver. Él se quedó con aire cansado y triste sentado en el umbral en el que nos habíamos separado y Viktor y yo nos metimos en la furgoneta en medio de un silencio perturbador. Me entraron ganas de decirle que volvería a verle, que haríamos una barbacoa, que cantaríamos y nos reiríamos pero como soy bobo no se lo dije.
Hicimos el camino de vuelta callados, ninguno tenía ganas de decir nada, supongo que por motivos diferentes y ni siquiera me di cuenta de los baches aunque creo que mi amigo conducía muy despacio como si no tuviera ningún interés en llegar a ninguna parte o porque no quería desazonarme más o por las dos cosas…
Mis sentimientos eran encontrados, de distinto sentir emocional. Por una parte el conocer de boca de quien había sufrido en sus carnes otra tragedia estaliniana, no ayudaba a mi equilibrio emocional y, por otra, queriendo que la cabeza superara al corazón, me desazonaba más aun el que sabía mucho sobre el ámbar, el tren y el Baikal pero no me servía de nada y diría que ni falta que me hacía, de hecho no era capaz de poner en orden todo lo que había escuchado, ni en tiempo ni en espacio, todo envuelto como estaba en sufrimiento y sangre.
No me cuadraban las fechas de nadie con las de la guerra, ni las de la duración del viaje del tren siquiera, pero no importaba, nada importaba en aquella tragedia, ni creía tuvieran ningún significado porque nadie estaba en condiciones de recordarlas ni entonces ni ahora. Y el ámbar ahora era de color rojo sangre y ya no me gustaba.
Al separarnos no sabíamos que decir, simplemente nos abrazamos y cuando me llevé la mano al bolsillo para pagarle, con un gesto muy ruso de agitar la mano a la altura de la cara y hacia adelante, rechazó el dinero.
Como soy demasiado espontáneo y, como para romper el momento, le dije que le compraba la moto. Viktor esbozó una rara sonrisa, sin ganas, y me contestó que no, que era su juguete pero que me la prestaría cuando la necesitara o quisiera darme una vuelta en ella.
La furgoneta se alejó y aun esperé unos minutos fumando un cigarro antes de entrar. Seguro que Olga nos había oído llegar pero es que no sabía cómo explicarla lo que aquel hombre nos había contado.
En contra de mi manera de ser, pasé varios días sin hacer nada, durmiendo y haciendo el vago incluso en las tareas domésticas en las que solía ayudar. Tenía una empanada mental de tamaño familiar y no era capaz de hacer un resumen de lo que había escuchado ni de ponerlo en un orden cronológico. Dicen que, a veces, cuando uno se sumerge en una Cultura que no es la suya queda tan anonadado que tarda mucho tiempo en asimilar lo que ha visto, lo que ha oído, lo que ha vivido… y que le suele pasar a los viajeros, pero no a los turistas. Parece evidente que yo era viajero, casi nunca hago fotos, mi cámara es mi retina y mi guía mi curiosidad.
A veces tomaba los papeles de la botella y Olga me lo reprochaba con un mohín y ladeando la cabeza, con eso gesto de déjate ya de esas cosas que acaba cuando, un día, te dicen eso de te lo dije…
No dijo eso pero, desayunando comentó:
- Si tienes que irte, vete cuanto antes, no me gusta verte así.
- No es eso, no tengo que ir a ningún lado ni quiero hacerlo, respondí, simplemente estoy desconcertado y, no te enfades pero creo que tu hijo no me ha dicho la verdad porque no me encaja nada y es imposible que empiece una aventura que le resultará cara y de incierto final sin saber más. Ruslán, el hombre al que hemos ido a visitar, ha sido sincero conmigo pero no sabe nada de nada ni lo quiere saber. Me dijo que no quería saber sino olvidar… y no sé si me pasará lo mismo a mí.
- Pues déjalo, tira esos papeles y olvídate de todo esto pero despierta y levántate.
- No es tan fácil, está también Vladimir y no le voy a dejar sólo.
- Ni yo te lo pediría, por ti y por él, contestó, pero si no se puede con una cosa hay que dejarla y olvidarla. Cuéntame lo que sabes, quizás hablar te ayude.
- Puede ser que tengas razón pero no sé ni por dónde empezar. Bueno el principio ya lo conoces pero no tengo la menor idea de por dónde comenzar a buscar, a preguntar, a saber y casi te diría que el ámbar aquí no tiene nada que ver por muy engarzado que estuviera en oro y plata. Me parece que de seguir en esto llegaremos a las cloacas de la parte más sucia de la URSS.
- Inténtalo, cuéntamelo, repitió.
La conté con cierto detalle la historia de Nikolai y la de Ruslán y su amigo sin omitir los detalles más dolorosos y con cara asombrada me pidió que recopilara para ella lo que sabía sobre el tren y el famoso tesoro por saberlo y por si a ella se le ocurriera algo aunque en realidad no sabía qué.
¿Recopilar? Nada… Sabía lo que me había contado Aleksander, poca cosa, lo que me había relatado el checheno y lo que había leído.
Un tesoro de ámbar de gran valor, seis toneladas aproximadamente, montado sobre plata y oro desaparecido sin que nadie supiera cómo de Kaliningrado, antes Konigsberg, robadas en el sitio de Leningrado en donde fueron embarcadas en un tren camino de Alemania. Nadie sabe si lo destruyeron con los bombardeos, si retrocedió como mantenían Aleksander y Vladimir, si lo embarcaron en un buque que luego se hundió como se contaba, o lo hundieron, y ni una sola pista.
El tren debiera de tener, según mis cálculos, demasiados vagones para una locomotora, debería haber maniobrado entre vías férreas bombardeadas y entre combates tremendos con personal nada profesional…tren, que después, hace supuestamente un largo recorrido hasta la Siberia profunda haciendo paradas para cambiar el contenido de unas cajas rotuladas en alemán, presuntamente, y según el relato de Nikolai-Ruslán, por piedras o algo muy pesado, algo que luego se hunde en el fondo del lago junto con los cadáveres de todos los supervivientes que participaron en aquel viaje tremendo a lo largo de Bielorrusia y Rusia, durante muchos días.
 En las cajas rotuladas alguien leyó la palabra amber lo cual no es, no era, motivo suficiente para estar detrás de uno de los mayores misterios de la URSS y la Gran Guerra Patria.
No me atrevía a decir a Olga que su hijo mentía, y no era la primera vez, pero estaba convencido de que había mucho más, muchísimo más. Quizás mentir no es la palabra exacta pero de que algo ocultaba estaba absolutamente seguro a pesar de que bien sabía que no siempre las cosas eran lo que parecían sino todo lo contrario, pero era que ya este personaje no me inspiraba ninguna confianza porque ya me había mentido demasiado.
Sorprendentemente me comprendía como yo no podía suponer porque dijo:
- No tienes por qué creer a mi hijo, forma parte de un tiempo nuevo que no podemos comprender, gente joven que solo quiere ganar y subir y no va a cambiar porque pertenece a la generación de las prisas, del dinero que da las cosas caras y así los crearon en el KOMSOMOL…en Moscú vi todo y de todo y los conozco muy bien. Me gustaría que fuera de otra forma pero la realidad es como es. Ya me gustaría saber, nunca me lo ha dicho, quien le recogió y con quien vivió que quizás explicaría muchas cosas y no lo hará nunca porque no quiere que lo sepa porque cree que no me va  a gustar pero tengo muy claro que le acogieron los mismos que mataron a mi padre.
Vladimir es tu amigo, incluso un hermano ¿Por qué no le llamas? Él nunca te mentirá aunque quizás no sepa nada, estará en Tsinvali con su familia y deberás hacerlo antes de que se vaya a investigar a Bielorrusia.
También déjame los papeles, aprendí cifrados en el mundo subterráneo, cifrados con los que los niños se comunicaban. En cualquier caso tú no sacarás de ellos nada obsesionándote. Y no eres tan listo como te crees, te has aburguesado…
Me quedé pensativo, ella tenía un cierto sentido práctico de todo y lo demostraba continuamente. No pensaba más allá de lo que no entendía y, como en este caso, o buscaba respuestas en quien las tenía o olvidaba el asunto así que, entendiendo que tenía razón una vez más y que no había otra solución, la contesté que mañana le llamaría sin falta y dejé los papeles encima de la mesa de trabajo como me había pedido.
Pasé la noche medio en blanco, con ese sueño que alterna tiempo en el que no se sabe si se está despierto, dormido o soñando. Me daba cierto temor llamar a Vladimir y no sabía el por qué, me decía a mí mismo que no debía preocuparme pero algo, el instinto, me indicaba que no todo iba bien al menos no como debiera.  Y además me jorobaba que Olga pensara que me había aburguesado aunque no sabía muy bien que había querido decir…Alfredo Vigón todo un burgués¡¡¡ manda …narices…!!!
Calculé el cambio de hora para no despertar a nadie y casi a la hora de la comida llamé.
Una voz destemplada, de mujer, contestó con el consabido slushayu.
- Buenos días señora, dije ¿Está Vladimir en casa? Soy su amigo español Alfredo Vigón.
Los gritos debieron de oírse en el centro de la Tierra. “No es usted bien recibido en esta casa, es usted un diablo que se lleva a mi marido sin saber yo a donde. Cuando llega a casa está siempre borracho y no habla…” y otras lindezas, supongo que debieron ser horribles porque recurrió a su lengua materna, o eso creo, para escupir las palabras cada vez más altas en tono más que insultante, amenazador para colgar después sin darme ninguna opción a contestar. Sabía yo que algo no iba bien…
Me quedé mudo ante la mirada inquisidora de Olga que no daba crédito a lo que la expliqué sin encontrar respuesta a lo sucedido. Me hizo un gesto cariñoso y volvió a sus cosas.
La única posibilidad de saber algo más acababa de esfumarse porque llamar a Aleksander estaba descartado de antemano y lo peor era que se echaba el invierno encima y, como en todas partes allí, hasta febrero nadie le daba un palo al agua y no precisamente por vagancia sino por la imposibilidad material de salir a la calle. Los italianos tienen el Ferro Agosto, los rusos el Ferro Invierno y ¿los españoles? ¿Que teníamos los españoles?
Desconcertado, indeciso, me preguntaba si alguno de los dos interfectos, tendría la intención de llamarme y comí en silencio con la mirada vacía, vacía como mi cabeza.
Es muy duro hacerse mayor. Siempre pensé en lo bonito que sería envejecer con dignidad pero resultaba que yo, un hombre joven, muy joven todavía, no encontraba ni soluciones ni salidas a situaciones que no ha mucho formaban parte de mi vida cotidiana como si de beber un vaso de agua se tratara. Pero filosofar ya no me servía de nada. El caos reinaba en mi cabeza, ese gran caos ruso que conduce a un pequeño orden pero ¿Cuándo?
Me preparé para hibernar como los osos aunque no tenía ningún gran plan establecido pero si me propuse pedirle la moto a Viktor e ir a visitar a Ruslán antes de que cayeran las nieves para lo que, previamente, le compraría tres o cuatro libros de Historia.
Dicho y hecho me presenté sin previo aviso, no tenía como hacerlo, vestido de “La hormiga atómica” sobre la moto antediluviana…Sonrió al verme francamente, sabía perfectamente que la visita era pura y dura amistad.
Le di los libros, una “Historia ilustrada de la Revolución francesa”, “La España de Carlos III”, lo único que encontré en la Casa del Libro sobre nuestro país, y una novela de Le Carré que se desarrollaba en Rusia y él correspondió con una antiquísima edición de “Diez días que estremecieron al mundo” del periodista americano John Reed sobre la Revolución bolchevique y que tomó partido revolucionario haciéndose así famoso aunque no sabía si gracias al libro porque, por supuesto, no le había leído.
Reímos, charlamos, paseamos por la ribera disfrutando de los maravillosos ocres del arbolado, del silencio y del cantar de las aves…y andando, andando, andando llegamos a un diminuto camposanto en donde, con signo respeto, se quitó su ushanka y me guió a su parte lateral derecha.
No hizo falta que me dijera nada…una tumba en tierra con una cruz ortodoxa, un nombre, Vladimir Vladimirovich Gopieev y una fecha, 23 de agosto de 1946 y al lado otra con el nombre de Lena Vladimirovna Gopieeva y la fecha de su muerte: 4 de mayo de 1961.
Estuvimos allí unos diez minutos sin decir nada, quizás rezamos, al menos yo a mi manera lo hice, y antes de que se hiciera muy tarde para que yo volviera, retornamos a su casa casi en silencio.
La visita no me dejó indiferente porque creía que debía hacerla y estaba convencido de que a Ruslán le hizo bien hablar de cualquier cosa que le trajera amables recuerdos, de Historia por ejemplo, y olvidar lo malo para recordar lo menos malo, buena aunque difícil manera de sobrevivir mentalmente. En todo caso estaba contento porque hice lo que debía, lo que le debía.
Llegó la primera nevada, suave pero densa y suficiente para tener que encender la chimenea. No es que el invierno no me guste, todo lo contrario, sino que me pilla siempre por sorpresa, como sin avisar, y en realidad en esta parte del mundo siempre viene así produciendo un paisaje impresionante y un silencio que se escucha en la noche aunque solo por los soñadores.
También me ponía nostálgico y me daba por silbar y tararear entre dientes aquel tango de Carlos Gardel que decía algo así como “…las nieves del tiempo platearon mi sien…” pero no desde siempre, solo desde que me di cuenta de que algún pelo blanco asomaba en mi cabeza y parecía reírse de mí porque se retorcía como en una carcajada y daba, me daba, la impresión de que cuantos más me quitaba más me salían en una especie de summum del cachondeo.
Después venían unos días muy fríos pero sin precipitaciones, quizás algo de lluvia de esa que en algunas partes se llama calabobos, porque a lo bobo, a lo bobo, te van calando…
En mis reflexiones posaba la vista sobre aquellos papeles sin posible interpretación pero, siguiendo el consejo de Olga, los dejaba tal cual, los movía un poco y seguían sin encajar de ninguna manera.
Contenía palabras sueltas descifradas por Ruslán, tren, soldados, Omsk o Tomsk, Valodia, joyas, cajas, disparos…palabras sueltas que nada decían en número aproximado de cien…las cotejaba con el original y bastante había hecho el checheno poniendo a limpio aquel galimatías. Las palabras las había cambiado mil veces de posición, como si formaran un crucigrama o un autodefinido pero que si quieres arroz Catalina. Y lo más intrigante era la hoja que tenía claros dobleces con palabras también sueltas sin ningún sentido.
Días después, cuando ya nevaba con intensidad y no me hacía ninguna gracia ponerme las raquetas para ir a la ciudad, encontré un barco de papel, de esos que se hacían en el cole cuando nos enseñaban la papiroflexia y en una de sus caras se leía perfectamente entre la vela y el casco una frase y una dirección: “Por favor quien lo encuentre que avise a la familia Jasbulatov en la ulitsa Gerzen nº 7-1-4 A de Taskhent, soy su hijo Memet”
Me quedé tan impactado que ni siquiera pregunté a Olga como lo había hecho porque, evidentemente, había sido ella que me encontró desmadejado en la butaca con el barquito entre las manos.
- Te dije que no te obsesionaras, habló, y que ya se nos ocurriría algo si lo dejábamos tranquilo. Ahí lo tienes, esas palabras sueltas formaban una frase al ser dobladas adecuadamente. Los papeles hechos bolas ya estaban muy mal antes de meterlos en la botella y supongo que estaban escritos con algún palito cortado de una rama y manchados de cenizas del fuego. No podían durar. En cuanto al barquito…escondía dos tipos de dobleces, los del barco y otros hechos en forma de abanico seguramente para poderlos meter por el cuello de la botella, y estaban escritos mejor, probablemente con carbón, solo había que doblarlos adecuadamente.
Si, ya sé que no era lo que pensabas encontrar y que ahora no sabes qué hacer con esta noticia. El chico, el que fuera, supongo que era joven, estará en el fondo del lago, quizás su familia ya no viva en esta dirección y menuda papeleta ir a contarles lo que ni siquiera sabes por más que lo creas. Sé que en cuanto puedas harás gestiones e intentarás verles si los encuentras pero no será ni hoy ni mañana y en la primavera te espera mucho trabajo.
¿Ves cómo las botellas a veces no contienen vodka?, acabó mirándome con esa insolencia infantil que empleaba antes de decirme aquello de que los extranjeros éramos…solo la faltó añadir que no sabíamos ni descorchar… y tenía razón porque a mí lo del descorche siempre se me dio muy mal.

Me sorprendía cada día y además lo hacía con tal naturalidad que mostraba una inteligencia extraordinaria a lo que unía todo, bueno y malo, lo que la había enseñado su dura vida. Y más sorprendente era que solo recordara lo bueno sin lloriquear por ello, sin mostrar sus miedos y en cambio, enseñando una delicadeza que nadie podría espera si conociera su vida. Y encima me tomaba el pelo…