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sábado, 18 de agosto de 2012

Tasia y María

Las conocí hace años, vivían al Sur de Rusia en una ciudad de 60.000 habitantes y las conocí por casualidad  como casi todo lo hermoso que pasa en la vida aunque a veces he relatado como pero esta vez no lo hago porque espero que mi próximo libro se edite en Otoño-Invierno y en el lo cuento y hacerlo ahora enfadaría con razón a mi editora.

Tasia y María

Eran , Tasia aún vive , dos heroínas, María combatiendo con los partisanos en la región de Brianskaya durante la Gran Guerra Patria y soltera y Tasia viuda en una durísima  postguerra con tres hijos.
María ganó la Estrella Roja al Valor combatiendo contra los nazis y que yo conservo como un preciado tesoro y Tasia vio premiado su esfuerza sacando adelante a sus tres retoños en la peor época de la URSS.
María siempre fue vecina y amiga de Tasia, aunque era un poco mayor que ella, en las afueras de la ciudad, en aquellas casas de madera con gloria para calentarse encima de la cual se situaba la cama y con barro como calzada la mayor parte del año y allí vivieron las dos durante muchos años.
Un día Tasia mejoró un poquito su suerte gracias a que sus hijos ya trabajaban en la incipiente industria peletera de la ciudad  y a la Perestroika y cambió su domicilio a otro lugar de la ciudad con menos barro y mas hormigón lo que la daba cierto status y menos frío.
La gente cuando mejora se suele olvidar de quienes compartieron con ella las dificultades de la vida pero este no fue el caso porque Tasia siempre que la nieve y la salud lo permitía visitaba a su amiga y la llevaba lo poco que podía a aquella María que seguía viviendo sola en su casa de siempre en un bello ejemplo de solidaridad que en Rusia es tan frecuente y que yo compartí en muchas ocasiones con las dos y me enseñaron que si bien en los tiempos difíciles sale a relucir lo peor de las personas también sale lo mejor lo que pasa es que no sabemos verlo.
María murió en el año 2007 en un asilo sin que la faltara nunca la compañía de su inseparable amiga aunque ya no la reconocía y Tasia aun vive con mas achaques de los que quisiera pero rodeada del calor de los suyos y de un montón de nietos.
Yo las recuerdo a las dos con su inseparable pañuelo anudado en la cabeza como en la foto que acompaño de allá por el año 2000 y puedo asegurar que los momentos que pasé con ellas han sido de los mas entrañables de mi vida.Vaya para ellas mi recuerdo y mi humilde homenaje aunque María nunca lo leerá y Tasia lo dudo pues la pasará lo que a mí que la informática no será lo suyo precisamente salvo que algun nieto se lo lea.
¿Que se me olvidó decir en que ciudad? Pues en Klintsy en la región de Briansk a donde algún día volveré.

3 comentarios:

  1. Hermoso, Rafael, como hermosas son estas grandes mujeres. Leíste el libro de Svetlana Alexievich "La guerra no tiene rostro de mujer"? Me gustó mucho, este tributo tuyo es un testimonio como los del libro: bravas, corajudas mujeres que dieron toda su juventud a su Patria.

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  2. Pues no Lilia, no lo he leido...tengo cierto aversión a los Premios Nobel...sin embargo puedo contar historias de esas mujeres que sacaron adelante a su familia y a su pais..esta es solo una de ellas...Los Nobel ganaron su fortuna con el petroleo del Caspio y lo sacaron de alli a traves de un pipeline y una linea ferrea cosntruidos entre Bakú y Subsa por la familia Rostchild....Gracias una vez mas por tu amistad.

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  3. Sin duda, dos grandes luchadoras en todos los sentidos. Me encantan estos relatos de gente real que pasan por la vida sin que casi nadie se de cuenta. Esta vez, tenemos la gran suerte de contar contigo Rafael, que lo has vivido y lo has contado.

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