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domingo, 25 de marzo de 2012

Los decorados de Potemkim


Kilometro cero de la R.F. de Rusia

Con motivo de un viaje nocturno por carretera en el año 1996 en Rusia y a seis grados bajo cero, manifesté mi necesidad de tomar algo caliente.
El conductor ni se inmutó ni contestó y nos llevo directamente al Club más espectacular que nunca había visto lleno de neones muy sugestivos que hacían presagiar algo más que un café al estilo ruso más bien demasiado fuerte y lleno de posos.
A la puerta dormitaba un señor envuelto en una manta de color indefinido que no logre descifrar a pesar de la abundante luz, que recibió más bien con indolencia las instrucciones del conductor y se introdujo en el interior del local dejando la puerta abierta.
Me baje a estirar las piernas y como la curiosidad no es patrimonio de nadie quise echar un vistazo dentro. Sorpresa con mayúsculas, detrás de tanta luz solo había el campo y un camping gas en donde en una tetera se calentaba café¡¡¡¡Era un decorado¡¡¡.
El coche, eso si,  era un “Volga” oficial del alcalde de una ciudad del sur que lo puso a mi disposición para una determinada misión.
Me recordó la vieja historia de los “decorados de Potemkim” que así llaman a lo aparente pero falso o superficial los rusos en recuerdo de aquel valido de Catalina la Grande que antes de que ella pasara por las aldeas de su recorrido pintaba y decoraba las primeras hileras para que la Emperatriz viera lo feliz y lo bien que vivía su pueblo. Pero claro esto solo pasa en Rusia o no……

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